Más de 700 dragas mineras fueron identificadas en Loreto entre 2025 y 2026 pese a los controles del Estado

  • Nuevo reporte MAAP de Conservación Amazónica – ACCA y Amazon Conservation Association revela que casi la mitad de las dragas detectadas en los últimos nueve años aparecieron entre 2025 y 2026.
  • La actividad ya se ha extendido a 13 ríos amazónicos y comienza a provocar pérdida de bosques ribereños.

Lima, agosto de 2026.- La minería ilegal de oro continúa expandiéndose en Loreto pese a la prohibición del uso de dragas en los ríos amazónicos y a las acciones de control implementadas por el Estado. Un nuevo reporte del proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), elaborado por Conservación Amazónica – ACCA y Amazon Conservation Association, revela que entre 2025 y 2026 se tuvieron más de 700 registros de dragas mineras, casi la mitad de todos los registros en la región durante los últimos nueve años. El estudio también advierte que la actividad ya se ha extendido a 13 ríos amazónicos y empieza a generar pérdida de bosques ribereños afectando ecosistemas y fuentes de agua de las que depende la población.

Persistencia y crecimiento: La minería ilegal en ríos amazónicos de Loreto

El reporte documenta una acelerada expansión de la minería ilegal en Loreto, con presencia de dragas en ríos como el Nanay, Marañón, Tigre, Putumayo, Napo, Mazán y Chambira, además de otras cuencas amazónicas de la región. Los datos muestran que el periodo 2025–2026 ha marcado un punto de inflexión en la expansión de esta actividad hacia nuevos territorios.

Uno de los casos más preocupantes es el del río Tigre, donde más del 90% de las detecciones de dragas corresponden al periodo 2025–2026. La actividad, que inicialmente había sido identificada como una ruta para el traslado de insumos hacia otras zonas mineras, actualmente presenta una presencia activa.

En el río Putumayo, ubicado en la frontera entre Perú y Colombia, el monitoreo satelital logró identificar por primera vez de manera clara zonas de actividad minera ilegal. La ubicación fronteriza de este sector representa un desafío adicional para las acciones de control y evidencia la necesidad de fortalecer la coordinación entre ambos países.

Otro de los casos analizados es el del río Nanay, principal fuente de abastecimiento de agua para la ciudad de Iquitos. Entre 2025 y 2026, el monitoreo registró 421 detecciones de dragas y se estima que actualmente existen entre 23 y 30 dragas activas en el sector analizado. Este río es de los principales afluentes que pese a las constantes intervenciones del estado mantiene una actividad persistente de minería ilegal.

Además, las imágenes satelitales permitieron identificar pérdida de bosque en las riberas del Nanay asociada a la actividad minera. Esto muestra que el impacto de la minería ilegal no se limita al río, sino que también está comenzando a afectar los bosques que lo rodean.

La investigación también ha identificado un rápido crecimiento de la minería en la localidad de Saramiriza, en la cuenca alta del río Marañón, donde se observa un incremento importante de la deforestación asociada a esta actividad. Hasta junio de 2026 se registraron alrededor de 800 hectáreas de bosque afectadas, de las cuales más de 500 corresponden al periodo 2025–2026.

En esta zona también se observa una situación que evidencia las dificultades para controlar la expansión minera: existen alrededor de 241 concesiones mineras, de las cuales 115 son petitorios mineros. En este conjunto de concesiones, sólo 09 cuentan con REINFO aprobado. A pesar de ello, la actividad minera continúa desarrollándose en un espacio más amplio.

“Lo que estamos viendo en Loreto es un cambio en la escala y velocidad de la minería ilegal. El periodo 2025–2026 concentra casi la mitad de todas las detecciones de dragas registradas en nueve años y, además, muestra que la actividad está llegando con fuerza a nuevos ríos. El caso del Tigre es especialmente claro: más del 90 % de sus registros corresponden a este último periodo. Esto nos indica que no estamos frente a un problema estático, sino ante una actividad que se desplaza y encuentra nuevas zonas donde operar”, señala Sidney Novoa, director de Tecnologías para la Conservación de Conservación Amazónica – ACCA.

Una actividad que sigue avanzando pese a los operativos

El crecimiento de la minería ilegal en Loreto ocurre en un contexto marcado por la limitada presencia del Estado en zonas remotas, el alto precio internacional del oro, la actuación de organizaciones criminales y las dificultades que persisten en los procesos de formalización minera. A esto se suma los recientes cambios de administración pública producto de las recientes elecciones, donde aún queda pendiente si las autoridades diseñarán una nueva estrategia a fin de combatir la expansión de esta actividad.

La situación es especialmente compleja en zonas fronterizas como el Putumayo, donde la falta de coordinación entre Perú y Colombia dificulta las acciones de control frente a una actividad que puede desplazarse rápidamente entre territorios.

Frente a este escenario, los operativos de interdicción son necesarios, pero no suficientes. También se requiere identificar y desarticular las redes que financian y sostienen la minería ilegal, mejorar la coordinación entre las instituciones responsables y reforzar el control en las zonas de frontera. En paralelo, las organizaciones indígenas y las comunidades locales cumplen un papel clave en el monitoreo de sus territorios y la generación de alertas tempranas, por lo que es necesario fortalecer y proteger esta labor.

“Las interdicciones son necesarias, pero por sí solas no van a resolver el problema. Si la actividad vuelve a aparecer en otros ríos después de los operativos, significa que necesitamos actuar también sobre las redes que financian y sostienen esta economía ilegal, mejorar la coordinación entre las instituciones y fortalecer la presencia del Estado en estos territorios. Asimismo, se hace necesario empezar a centrar los esfuerzos de coordinación con la demanda, trabajar con compradores de oro a fin de que puedan solicitar la correcta trazabilidad del oro adquirido”, señala Novoa.

 Revisa el reporte completo aquí.
Disponible también en inglés

Sobre el reporte MAAP

Elaborado a partir del análisis de imágenes satelitales de alta resolución y datos de monitoreo, el reporte MAAP identifica la ubicación y expansión de las dragas mineras, así como sus impactos sobre los bosques y ríos de la Amazonía peruana. El monitoreo realizado entre 2017 y 2026 registra más de 1,500 detecciones de dragas, de las cuales más de 700 corresponden al periodo 2025–2026.

Este informe forma parte de una serie sobre minería de oro en la Amazonía peruana, desarrollada en el marco de una colaboración estratégica entre Amazon Conservation y Conservación Amazónica – ACCA, con el apoyo de la Fundación Gordon y Betty Moore.

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